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Auxiliar de geriatría: la figura más presente y más humana

Ser auxiliar de geriatría es mucho más que atender las necesidades básicas de una persona. Es acompañar, escuchar, observar, respetar sus decisiones y ayudarla a mantener su autonomía en el día a día.

En una residencia, los gerocultores y los auxiliares de geriatría desempeñan un papel fundamental en las tareas diarias de los pacientes. Son los profesionales que acompañan a las personas mayores en muchas de sus rutinas cotidianas y que, gracias a esa cercanía, llegan a conocer sus preferencias, sus costumbres y sus necesidades. 

Entonces, ¿qué diferencia su trabajo del del equipo de enfermería? ¿Y qué aportan a la relación cotidiana con las personas mayores? En este artículo nos acercamos a esta figura esencial para descubrir todo lo que implica el acto de cuidar.

¿Qué es un gerocultor o auxiliar de geriatría?

Un gerocultor, también conocido como auxiliar de geriatría o auxiliar de atención a personas mayores, es el profesional que se ocupa de acompañar y prestar atención directa a las personas usuarias que necesitan apoyo en sus actividades de la vida diaria.

Su función principal es ayudar a las personas mayores a mantener el mayor grado posible de autonomía y calidad de vida, adaptando los cuidados a sus capacidades y necesidades. Su labor abarca desde ayudar con la higiene personal, el vestido o la alimentación, hasta acompañar a los residentes en sus rutinas, observar cambios en su estado general y colaborar con el resto del equipo asistencial.

Con el tiempo, los auxiliares también aprenden las particularidades de cada residente: qué actividades le hacen sentir bien, qué objetos personales los acompañan siempre o qué pequeños cambios pueden indicar que algo no va como siempre. Esta cercanía les permite ofrecer una atención más personalizada y contribuir a que cada persona se sienta escuchada, comprendida y respetada.

“Desde fuera puede parecer que nuestra función consiste en ayudar con la higiene, la alimentación, la movilidad o las necesidades básicas. Y sí, todo eso forma parte de nuestro día a día. Pero nuestra profesión es muchísimo más. Es tener paciencia cuando alguien necesita más tiempo. Es saber tranquilizar a una persona que tiene miedo. Es comprender a quien está desorientado, acompañar a quien echa de menos su casa y ofrecer cariño a quien, en ese momento, lo necesita más que nunca. No sustituimos a sus familias, pero intentamos que, cuando ellas no pueden estar, nunca les falten el afecto, el respeto y la compañía.” Auxiliares de geriatría, planta 2 de Residencia Maragall

¿Cuáles son las funciones de un gerocultor en una residencia?

Las funciones de un gerocultor son variadas y requieren tanto preparación técnica como habilidades personales. De acuerdo con las necesidades de cada residente, las indicaciones del centro y las competencias propias de su puesto, su trabajo puede incluir las siguientes tareas.

Los gerocultores y auxiliares de geriatría acompañan a las personas mayores en sus actividades cotidianas, adaptando los cuidados a sus necesidades y capacidades. Sus funciones combinan atención personal, observación y apoyo emocional para favorecer su bienestar y autonomía.

1. Ayudar en la higiene y el cuidado personal

  • Ayudar con el aseo, la ducha y el vestido.
  • Respetar la intimidad, los ritmos y las preferencias de cada persona.
  • Fomentar la autonomía en las tareas que pueda realizar por sí misma.

2. Acompañar durante las comidas

3. Favorecer la movilidad y los cambios posturales

4. Mantener un entorno cuidado y confortable

5. Observar y comunicar cambios en el estado de salud

  • Identificar posibles cambios en el estado general.
  • Comunicar incidencias al equipo asistencial.
  • Colaborar con los profesionales sanitarios dentro de sus competencias y siguiendo los protocolos del centro.

6. Acompañar emocionalmente y favorecer las relaciones sociales

  • Escuchar y ofrecer acompañamiento emocional.
  • Promover la participación en actividades y las relaciones sociales.
  • Colaborar en la atención a las familias, respetando la intimidad y la confidencialidad.

Cuidar desde la atención centrada en la persona

Durante mucho tiempo, la atención a las personas mayores se ha asociado principalmente a la satisfacción de sus necesidades básicas y a la prevención de riesgos. Estos aspectos siguen siendo fundamentales, pero hoy sabemos que cuidar implica mucho más.

El modelo de atención centrada en la persona propone situar a cada persona en el centro de los cuidados, teniendo en cuenta su historia de vida, sus preferencias, sus capacidades, sus valores y sus decisiones.

Esta perspectiva, vinculada a los trabajos de Tom Kitwood sobre la demencia, invita a mirar más allá de las limitaciones asociadas a la edad o a una enfermedad. La persona no se define por su grado de dependencia, mantiene una identidad propia, unas relaciones significativas y unas necesidades emocionales que merecen ser atendidas.

¿Qué significa esto en el trabajo diario de un auxiliar? Significa preguntar antes de ayudar, respetar los ritmos personales, ofrecer alternativas cuando sea posible y favorecer que cada residente participe en las decisiones que afectan a su vida cotidiana.

También significa comprender que dos personas con un nivel de dependencia similar pueden necesitar apoyos muy diferentes. Para una, mantener la costumbre de vestirse sola puede ser prioritario; para otra, sentirse acompañada durante las comidas puede tener un valor especial.

“Lo más importante es fomentar la autonomía de cada residente, respetar su dignidad y conseguir que se sienta acompañado, escuchado y tratado como una persona única.” Auxiliar de geriatría de Residencia Mas Anglí

Este enfoque también requiere trabajar en equipo. Compartir información relevante, conocer las pautas de atención de cada persona y coordinarse con los distintos profesionales ayuda a ofrecer unos cuidados coherentes, individualizados y orientados al bienestar.

Auxiliar de geriatría y equipo de enfermería: diferencias y trabajo

Mientras el trabajo del gerocultor se centra en la atención directa y cotidiana, el equipo de enfermería se ocupa de los cuidados propios de su profesión, entre ellos, la valoración y el seguimiento de las necesidades de salud, la planificación y ejecución de intervenciones, la administración de tratamientos dentro de sus competencias y la vigilancia clínica.

La coordinación entre ambos perfiles es esencial. La información que comparten permite comprender mejor las necesidades de cada residente y actuar cuando se producen cambios. A esta colaboración también se suman otros profesionales, como médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y trabajadores sociales, según la organización de cada centro. 

“Esta coordinación se lleva a cabo mediante la comunicación diaria con todos los profesionales del centro, así como a través de las reuniones semanales del PIAI (Plan de Atención Individualizado de la Persona), en las que el equipo interdisciplinar valora la evolución de cada residente y establece objetivos adaptados a sus necesidades.”
Coordinación de Residencia Mas Anglí

El resultado es una atención integral que contempla tanto la salud física como el bienestar emocional, la autonomía y las relaciones sociales.

La relación entre gerocultor y residente

Hay una dimensión del trabajo de los auxiliares que resulta difícil resumir en una lista de funciones, que hace referencia al vínculo que construyen con las personas mayores.

La convivencia diaria hace que conozcan sus historias, sus gustos, sus preocupaciones y las pequeñas cosas que pueden mejorarles el día. Esta relación también requiere sensibilidad y capacidad de adaptación. Cada residente tiene una forma distinta de expresar lo que necesita, y no todas las personas responden igual ante los cambios, las dificultades de comunicación o la pérdida de autonomía.

En situaciones de deterioro cognitivo, por ejemplo, puede ser especialmente importante observar las reacciones, mantener rutinas comprensibles y adaptar la manera de comunicarse a las capacidades de cada persona.

“Ver que se sienten seguros conmigo me ayuda muchísimo a trabajar con más ilusión; es lo que me da el empujón y la energía para seguir dándolo todo. Ese momento en el que entras a su habitación o te ven por los pasillos, les cambia la cara y te dicen: ‘¡Qué alegría que estás tú hoy!’” Coordinación de Residencia Mas Piteu

El valor de los auxiliares en las residencias de Grup Atlàntida

En las residencias de Grup Atlàntida, la atención a las personas mayores parte de la premisa que cada residente tiene una historia, unas necesidades y una manera propia de entender el hogar.

Por eso, la calidad asistencial no depende únicamente de disponer de profesionales preparados, sino también de la capacidad de ofrecer una atención cercana, personalizada y coordinada.

Los auxiliares ocupan un lugar esencial en este modelo y su trabajo, junto con el del resto del equipo, ayuda a convertir los cuidados en una experiencia que tiene en cuenta a la persona en su conjunto, no solo sus necesidades físicas.

“Quizás no siempre recuerden nuestro nombre. Quizás algún día tampoco recuerden nuestra cara. Pero queremos pensar que, de alguna manera, siempre sentirán que a nuestro lado estuvieron cuidados, acompañados y queridos. Y para nosotras, eso es lo más bonito de esta profesión.” Auxiliares de geriatría, planta 2 de Residencia Maragall

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