Los problemas de estabilidad y las fracturas óseas son algunas de las principales causas de las caídas en la tercera edad. Ante la preocupación del entorno, existen dispositivos para prevenir este riesgo.
Las caídas son muy comunes en la tercera edad. De hecho, son la primera causa de accidente grave en este segmento de la población y la principal razón por la que acuden a urgencias. Se estima que el 25% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, un incidente que suele producirse como consecuencia de afecciones de la movilidad, fracturas óseas o peligros en casa.
Es comprensible que el entorno de las personas mayores viva con preocupación la posibilidad de que su familiar caiga, estando solo o sola en casa, especialmente de noche, o incluso en una residencia. Por suerte, existen formas de detectar y prevenir el riesgo de caída, incluidos los sensores térmicos, las habitaciones inteligentes, los servicios de teleasistencia y los dispositivos para la pérdida de movilidad.
Con el paso del tiempo, nuestro organismo envejece. Los huesos se debilitan, perdemos fuerza muscular, sufrimos pérdida de visión y de capacidad auditiva y tendemos a desorientarnos y a perder el equilibrio con más facilidad. Todo ello predispone a las personas mayores al riesgo de caerse.
Las causas principales de caídas en personas mayores son:
Más allá del botón rojo de teleasistencia, la domótica asistencial es el conjunto de sistemas tecnológicos que permiten acompañar a las personas mayores en su día a día desde la distancia. Estas tecnologías hacen que su hogar sea más seguro y confortable y que la calidad de vida de los usuarios mejore considerablemente.
La domótica asistencial incluye dispositivos para prevenir y detectar accidentes, como sensores térmicos, sensores de movimiento y sistemas de alerta ante fugas de gas. El ejemplo más común son los wearables, que pueden ayudar a monitorizar sus signos vitales, controlar la inactividad prolongada y recordarles que deben tomar la medicación.
Gracias a estos aparatos, las personas mayores ganan autonomía y su entorno, tranquilidad.

Las residencias usan un sensor térmico para asegurar que todas las estancias mantengan la temperatura óptima y mejorar notablemente el bienestar y el confort de los residentes. Paralelamente, los sistemas de cámaras con visión térmica se utilizan para detectar caídas y otros incidentes en tiempo real.
Precisamente este es el objetivo del sensor óptico ANCELIA, desarrollado por la start-up italiana TeiaCare y que Grupo Atlántida instalará primero en su residencia Mas d’Anglí y, si todo va bien, más adelante también en Mas Piteu Residencial. De hecho, Barcelona es la primera ciudad fuera de Italia en apostar por esta innovadora tecnología.
Se trata de un sistema de inteligencia artificial que permite la supervisión constante del estado de los residentes y, al mismo tiempo, facilita el trabajo de los cuidadores y ofrece mayor tranquilidad a las familias.

El sensor es especialmente práctico para hacer un seguimiento del sueño. Según datos de la compañía, detecta con precisión las horas de insomnio, cuántas veces se ha movido durante la noche y a qué hora se ha despertado por la mañana. Además, compara el comportamiento habitual del residente para identificar patrones y alertar ante cambios significativos.
