Los trámites para entrar en una residencia de ancianos pueden generar confusión, pues deben considerarse múltiples variables. Lo mismo ocurre con el tiempo estimado de todo el proceso, que puede ser más o menos según cada circunstancia.
Tomar la decisión de llevar a uno de nuestros mayores a una residencia no siempre es fácil. A la dificultad de gestionar esta situación en el terreno emocional, tanto por parte de la familia como por parte del propio residente, se le añade la burocracia, que puede generar confusión y más de un quebradero de cabeza.
En las residencias del Grupo Atlàntida, te ayudamos en cada etapa del proceso, ofreciendo información clara y sin promesas vacías, pero siempre poniendo el trato humano en el centro de todo, incluso antes de que se produzca el ingreso. “Hacemos un acompañamiento desde la empatía”, apunta Yolanda Castañeda, trabajadora social en la residencia Mas Piteu.
Hemos hablado con ella para aclarar cuáles son los trámites para ingresar en las residencias de ancianos y cuánto tiempo lleva toda la gestión. Aunque no hay fechas fijas, te ayudará a hacerte una idea del tiempo que se tarda.

Entrar a vivir en una residencia puede hacerse mediante una plaza pública o una plaza privada. Según la modalidad elegida, los requisitos son unos u otros.
En líneas generales, para acceder a una plaza pública en una residencia, se pide:
En cambio, las condiciones de las plazas privadas en centros geriátricos suelen ser más flexibles y varían según la residencia.
Además de los requisitos mínimos, la principal diferencia entre una plaza pública y una privada en una residencia de personas mayores es el método de pago, aunque en ninguno de los casos es gratuito.
La Ley de Dependencia contempla el derecho de los ciudadanos españoles a recibir ayudas y servicios en función de sus necesidades. Tener reconocido uno de los tres grados de dependencia es fundamental para acceder a las subvenciones públicas para residencias, tanto si se accede a una plaza pública como a una privada.
En aquellos casos en los que la persona dependiente ya reside en el centro geriátrico, ocupando una plaza privada, el equipo de asistencia social de las residencias puede ayudar a realizar este trámite.

Una de las variables que determina el proceso burocrático previo al ingreso en una residencia es si se hace mediante la plaza pública o la privada. Esto también determina el tiempo que llevará gestionar cada trámite.
En cualquier caso, ofrecemos una estimación de cada paso a continuación:
| TRÁMITE | TIEMPO ESTIMADO |
| Solicitud del grado de dependencia | 6 meses (4 meses para el reconocimiento/revisión y 2 meses para la resolución) |
| Solicitud del grado de discapacidad | 6 meses (aunque puede alargarse) |
| Reunión con un asistente social para la elección de residencia | Depende de cada territorio |
| Lista de espera para plaza pública en las residencias de Atlàntida | 5 años |
| Ingreso tras adjudicación de la plaza | Menos de 15 días |
Aquellos que quieran acceder a una residencia mediante una plaza pública deberán solicitar el grado de dependencia, ya sea para reconocerla por primera vez o para revisarla y obtener el grado II o III necesario.
Una vez enviada la solicitud, pueden transcurrir hasta 4 meses antes de que un profesional de los servicios de valoración de la dependencia contacte para concertar una cita. Tras la valoración, suelen pasar 1 o 2 meses hasta que llega la resolución.
En caso de querer ingresar en una residencia de forma privada, este trámite se suele hacer tras el ingreso. “Algunos desconocen que existe este tipo de ayudas, por lo que es importante hacer un buen asesoramiento”, explica Castañeda. También cuenta que, aunque algunas familias no quieren la subvención, “la mayoría sí accede a ello”, y ella se encarga de asistirles en el proceso hasta que la reciben.
En paralelo, puede solicitarse también el grado de discapacidad, con un tiempo estimado mínimo de 6 meses.
En el caso de las plazas públicas, el siguiente paso tras haber obtenido el grado II o III de dependencia es solicitar la incorporación a la lista de espera de hasta tres residencias. Las familias pueden visitar los centros para conocer sus instalaciones, sus servicios y sus modelos de atención.
“La gestión de la inscripción suele realizarse de forma muy ágil”, apunta Castañeda, “habitualmente, el mismo día”. Basta con facilitar el número de expediente de dependencia o el DNI de la persona interesada y remitir la solicitud, ya sea de forma presencial o por correo electrónico.
Actualmente, la lista de espera para entrar en una plaza pública tanto en Mas Piteu como en Mas d’Anglí es de unos 5 años. Esta lista de espera va por orden de inscripción, aunque existen casos excepcionales, como la reagrupación familiar o algunas causas urgentes.
Es importante señalar que, en caso de rechazar una plaza pública, se aplicará una penalización: la persona interesada quedará inscrita únicamente en una de las tres listas de espera. En estos casos, Castañeda aconseja solicitar que se les coloque en la última posición de la lista si no se desea ingresar de inmediato.
Respecto a las plazas privadas, también puede haber una lista de espera en determinados casos, pero “los tiempos suelen ser más reducidos, debido a una mayor rotación de plazas, ya que algunos residentes realizan estancias temporales”.
“El proceso de ingreso acostumbra a resolverse en un plazo inferior a 15 días”, comenta la trabajadora social. Cuando eso ocurre, las familias y los residentes ya han recibido la información, tanto administrativa como asistencial, sobre los servicios de la residencia, y entonces empieza el acompañamiento.
En parte, esta atención pasa por la posibilidad de solicitar el reconocimiento del grado de dependencia (en el caso de los residentes de una plaza privada) o una revaloración. En ambos casos, es el centro quien se encarga de realizar el trámite.
En total, pueden transcurrir más de seis años desde que se inicia la solicitud del grado de dependencia hasta la adjudicación de una plaza pública. Desde el Grupo Atlàntida, sabemos que los trámites para acceder a residencias de ancianos pueden resultar abrumadores e interminables, así que ofrecemos un acompañamiento constante y claro a lo largo de todo el proceso.
