Logo atlàntida Residencies

El futuro de las residencias: ¿cómo afrontarán la pirámide invertida?

Analizamos el impacto que tendrá el envejecimiento de la población en los centros residenciales para personas mayores y qué cambios deberán introducir para garantizar una vida digna a la población envejecida.

Tradicionalmente, la población en España se podía representar como una pirámide: la base, la parte más ancha, estaba formada por la gente más joven, mientras que la punta, la parte más estrecha, indicaba un menor número de personas mayores. Por primera vez en la historia, esa pirámide poblacional se está invirtiendo, lo que convierte a España en uno de los países más envejecidos del mundo.

La inversión, que se explica tanto por una mayor esperanza de vida como por un descenso de la natalidad, nos lleva a preguntarnos por el futuro de las residencias. En los próximos años, tenemos el gran reto de repensar nuestros centros para que sean espacios donde las personas mayores puedan seguir viviendo con dignidad, autonomía y seguridad.

En Atlàntida, la hoja de ruta pasa por poner a la persona todavía más en el centro y no descuidar el componente humano, incluso si nos ayudamos de nueva tecnología. Tenemos que cuidar a nuestros profesionales y retenerlos, apostar por la formación y adaptarnos a una realidad en la que los perfiles de residentes son cada vez más diversos y complejos. También debemos seguir trabajando con las familias y el entorno de los residentes.

Ancianos en residencia

Garantizar la atención centrada en la persona, el principal reto de futuro de las residencias

La inversión de la pirámide demográfica no solo implica un aumento del número de personas mayores, sino también que la población ahora vive más años. En muchos casos, esto puede conllevar necesidades de soporte y dependencia más elevadas, por lo que garantizar una atención centrada en la persona será esencial.

Los centros residenciales deberán estar preparados para esta nueva realidad:

  • Profesionales más preparados: No solo se necesitarán más profesionales, sino, sobre todo, profesionales bien formados, implicados y con vocación de cuidar. Los equipos deberán estar bien organizados y poder dedicar tiempo de calidad a cada residente.
  • Espacios más adaptados: Las residencias del futuro deberán parecerse cada vez más a un hogar que a un centro institucional, donde los residentes encuentren espacios personalizados, accesibles y adaptados a su nivel de autonomía.
  • Atención más personalizada: Cada residente es único y hay que tratarlo como tal. Los profesionales deberán escucharlo, mirarlo y conocerlo para que la atención centrada en la persona siga estando en el centro.

Pero ¿cómo mantener las ratios de personal actuales como garantía de calidad de atención?

Las ratios de personal son una herramienta que nos ayuda a garantizar la mejor calidad de atención en las residencias. Tenemos por delante un enorme reto para mantener esos estándares con suficientes profesionales cualificados.

Actualmente, ya existe una falta de profesionales en el sector, y es previsible que esta situación vaya a peor en el futuro. Para ello, proponemos:

  1. Dignificar la profesión, mejorar las condiciones laborales, facilitar la conciliación, invertir en formación y, sobre todo, hacer que trabajar en una residencia sea una opción profesional atractiva.
  2. Cuidar de nuestros equipos. No solo hay que cuidar a las personas mayores, sino también a quienes las cuidan.
  3. Usar tecnología para reducir tareas administrativas o repetitivas y permitir que los profesionales dediquen más tiempo a lo que realmente importa: el acompañamiento y la relación con el residente.
Ancianos en residencia con una auxiliar

Nuevas tecnologías, más humanización

La tecnología puede ser una gran aliada para los profesionales de los centros residenciales, también en la forma de cuidar a las personas mayores. Eso sí, esa tecnología debe aportar valor.

La inteligencia artificial o los sensores térmicos son algunos ejemplos de innovaciones que ya encontramos en los asilos, pero nunca sustituirán al factor humano. El gran reto de futuro de las residencias es encontrar el equilibrio entre la innovación y la humanización.

La tecnología puede ayudarnos a anticipar necesidades, automatizar procesos, facilitar el seguimiento de los pacientes, mejorar la comunicación y reducir la carga administrativa. En definitiva, debería liberarnos tiempo para que, en vez de dedicarlo a tareas burocráticas, podamos invertirlo en el residente, en hablar o pasear con él.

Solo cuando la tecnología nos permita cuidar mejor, estará cumpliendo realmente su función.

¿Qué impacto económico tendrá la pirámide invertida para las residencias?

El futuro de las residencias augura una realidad en la que aumentará la demanda de sus servicios debido al envejecimiento de la población, mientras que será cada vez más difícil disponer de profesionales. En este contexto, el impacto económico para los centros residenciales será importante.

El sector deberá hacer frente a más necesidades, más complejidad en la atención y, probablemente, a unos costes más elevados. Habrá que buscar modelos de residencias sostenibles que permitan seguir ofreciendo cuidados dignos y de calidad, y eso pasa por una responsabilidad compartida.

Necesitaremos recursos públicos suficientes, pero también un sector privado capaz de invertir, innovar y desarrollar nuevos modelos de servicio. Para ello, será importante cambiar la mirada social sobre el coste de cuidar. Cuidar tiene un valor que debe reconocerse tanto social como económicamente.

El papel de las familias en el futuro de las residencias

Hemos mencionado que el futuro de las residencias pasa por hacer que los residentes se sientan como en casa. Sin embargo, no hay nadie que conozca mejor su historia, su rutina, sus gustos y sus preocupaciones que su propia familia, por lo que esta deberá tener un papel más activo ante el cambio de paradigma.

Eso no significa que las familias deban asumir una responsabilidad que corresponde a los profesionales, pero sí es importante que sigan siendo parte importante del proyecto de vida del residente, desde la colaboración y el conocimiento profundo de su familiar. El futuro pasa por una relación más estrecha entre persona mayor, familia y equipo profesional. Al fin y al cabo, compartimos el mismo objetivo: que el residente esté bien y siga siendo el protagonista de su vida.

El envejecimiento de la población prevé una mayor demanda de los centros residenciales para personas mayores, que deberán afrontarla con profesionales más formados, espacios más accesibles y una atención que siga situando a la persona en el centro de todo.

Articulo validado por:
Categorías:
Comparteix aquest article:

Suscríbete a nuestra Newsletter

También podría gustarte

Logo Atlàntida Residencias en blanco
¡Salud! desde 1927
Síguenos:
Residencial Mas d'Anglí
Institut Químic de Sarrià, 43-47
08017 Barcelona
Tel. 93 434 22 99
Residencial Mas Piteu
Carrer de Natzaret, 67-81
08035 Barcelona
Tel. 934 34 22 55
Residencial Maragall
Pg. Maragall, 295
08032 Barcelona
Tel. 931 31 16 66