La respuesta a esta pregunta es simple: sí. Pero ¿qué puedes hacer con ese sentimiento de culpa? ¿Deberías cambiar tus planes solo para evitar sentir esa culpabilidad? ¿Estás haciendo bien al ingresar a un familiar en una residencia?
Ha llegado el momento de llevar a tu padre, a tu madre o a otro familiar a una residencia de personas mayores. No te puedes hacer cargo y sabes que va a estar mejor cuidado en un centro especializado. Aun así, no consigues dejar de lado cierto sentimiento de culpa. ¿Estás haciendo bien? ¿Deberías repensártelo? ¿Has elegido la mejor residencia posible?
En Atlàntida Residències nos encontramos a diario con familiares que se sienten como tú, que no saben si están haciendo lo correcto y no pueden evitar pensar que están abandonando y traicionando a su familiar. Nada de eso. Buscar un lugar donde nuestro ser querido esté bien atendido es un acto de amor hacia él y hacia ti, la persona cuidadora que conoce sus limitaciones y necesita delegar los cuidados en un equipo profesional.
Ya sea una estancia temporal o permanente, te acompañamos en el proceso emocional, a menudo complicado, de ingresar a un familiar en una residencia.
Entendemos que te sientas culpable por llevar a tu familiar a una residencia. Es una reacción emocional habitual en una situación así, que aparece precisamente por el fuerte vínculo que te une con tu ser querido. Es probable que lleves algún tiempo haciéndote cargo de él o ella, y que ahora se te haga inviable ofrecerle los mejores cuidados mientras lidias con las obligaciones del día a día.
Es posible que hayas lidiado con pensamientos relacionados con estar abandonando a tu familiar o que sientas presión social de aquellos que no entienden tu decisión. También es común sentirse así por miedo a lo desconocido y por no saber qué va a encontrar tu padre o madre una vez ingresado en la residencia ni cómo va a ser su proceso de adaptación.
Aunque comprendemos que estés pasando por este proceso emocional, es importante entender que cuidar de alguien no es asumir toda la responsabilidad, también es buscar la atención profesional adecuada que te ayude a cubrir sus necesidades. Hacerlo todo tú puede llevarte al llamado síndrome del cuidador quemado, y nadie quiere llegar a ese extremo.

Seguramente necesites tiempo para digerir esa culpa. Con nuestros consejos, podrás transformarla poco a poco en tranquilidad al saber que tu familiar está bien atendido en la residencia.
Una residencia no solo cubre necesidades asistenciales, también ofrece compañía, seguridad y oportunidades para mantenerse activo. Estas son algunas de las ventajas con las que contará tu familiar al ingresar en una residencia:
Sabemos que el proceso de transición al ingresar en una residencia no es fácil, ni para el nuevo residente ni para sus seres queridos. Llevarse objetos de recuerdo puede favorecer la adaptación de los ancianos al nuevo hogar. Fuera, familiares como tú a menudo soléis encontraros con un sentimiento de culpa que, aunque es prácticamente inevitable, desde Atlàntida Residències también os ayudamos a gestionar.
