Hablamos con Mònica Jala Sánchez, técnica social cultural de la Residencia Mas Piteu, del Grupo Atlántida, para conocer cómo el centro ayuda a los residentes con enfermedades neurodegenerativas.
El deterioro cognitivo es una condición que afecta a la memoria, el lenguaje y el razonamiento. Las personas con esta afección presentan una disminución de sus capacidades mentales, lo que les impide llevar su día a día con normalidad. Olvidan cosas, les cuesta seguir una conversación y pueden sentirse desubicados.
Los profesionales de las residencias del Grupo Atlántida no solo hacen un seguimiento de los síntomas, sino que también desempeñan un papel clave a la hora de ralentizar su progresión. Mònica Jala Sánchez es técnica social cultural de la Residencia Mas Piteu, en Barcelona, donde organiza actividades lúdicas para aumentar la reserva cognitiva de los residentes.
Mas Piteu ofrece “un amplio abanico de actividades para que se mantengan activos, dinámicos, estimulados y alegres”, explica Mònica. Eso incluye musicoterapia, aromaterapia, fisioterapia, estimulación canina, baile, excursiones, charlas… La residencia también apuesta por el innovador programa Tovertafel, que proyecta imágenes en la mesa para que los residentes interactúen con ellas.

Las actividades de estimulación cognitiva están pensadas para todas esas personas que se encuentran en una fase leve, moderada o avanzada de alguna enfermedad neurodegenerativa, como el Alzheimer o el Parkinson. El deterioro cognitivo también es común en personas que han sufrido un ictus.
Estos pacientes presentan pérdida de memoria, dificultad para concentrarse y resolver problemas, alteración del lenguaje, desorientación espacial o temporal y problemas para realizar tareas cotidianas. También suelen tener cambios en su comportamiento y estar más irritables, ansiosos, tristes o apáticos que antes.
¿Qué se trabaja durante las sesiones?
Las actividades de estimulación cognitiva sirven para trabajar estos aspectos, entre otros:
“Las sesiones tienen que estar bien planificadas y estructuradas para que la actividad fluya”, afirma Mònica. Pueden ser individuales o grupales; lo importante es que se haga un trabajo diario para mantener la mente activa. Eso ayudará a que los residentes mejoren su autoestima, su autonomía y, en definitiva, su calidad de vida.
Para Mònica, “las residencias deben ser lugares cálidos, seguros, agradables, espaciosos, actualizados, adaptados, con espacios exteriores y con vida”. Ese es el contexto idóneo para los residentes con deterioro cognitivo, que necesitan rutinas que reduzcan su desorientación, actividades que los mantengan activos y un entorno que los haga sentir cómodos en su nuevo hogar.
Las familias también tienen un papel importante. Mònica recomienda que compartan la historia de vida del residente con el personal del centro y que se dejen asesorar por los profesionales. Resulta clave fomentar la comunicación afectiva con su familiar, mantener la calma y evitar las discusiones. También sugiere seguir una rutina de visitas y participar en las actividades organizadas.
Mantener una dieta saludable y hacer actividad física de forma regular puede ayudar a prevenir el deterioro cognitivo, pero cuando empiezan a aparecer los primeros signos, conviene estimular la mente.
Mònica ha compartido con nosotros algunos de los ejercicios de estimulación cognitiva que realiza a diario con los residentes de Mas Piteu:

“Dependiendo del grado de afectación, los ejercicios deben estar adaptados a su nivel”, recuerda Mònica. Eso es importante para evitar que las actividades generen estrés o frustración en los pacientes, lo cual podría ser contraproducente.
En Residencias Atlàntida trabajamos cada día para ofrecer entornos cálidos, seguros y llenos de estímulos que acompañen a las personas con deterioro cognitivo y a sus familias. Descubre nuestros centros y cómo podemos ayudarte.
