
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que avanza de forma progresiva. Es una de las demencias que más impacto tiene actualmente y, en 2021, en Cataluña había unos 86.000 pacientes de Alzheimer. La media de edad de estas personas estaba en torno a los 81 años y el 65% de ellas eran mujeres. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo existen aproximadamente 26 millones de personas que sufren demencia, aunque se intuye que cerca de un 30% de casos no tienen un diagnóstico formal.
Al ser una enfermedad progresiva y sin cura, la persona afectada va perdiendo a lo largo de los años sus capacidades cognitivas y físicas. Poco a poco, pero sin vuelta atrás, el enfermo va dejando de hacer todo lo que sabía hacer, con el impacto que esto provoca en su entorno, que debe cuidarlo cada vez con más dedicación. Por eso, es muy importante estimular con actividades diversas el cuerpo y la mente de los afectados de Alzheimer, para ralentizar el avance de la demencia.
El Alzheimer pide rutina. Y por eso lo primero que debe hacerse es establecer qué actividades se harán cada día y en cada momento del día -mañana, tarde, noche…-. Esto da seguridad a los enfermos y les ayuda a saber en qué momento del día estamos y en qué día de la semana.
Las actividades que se pueden realizar con las personas afectadas deben potenciar sus capacidades cognitivas sin olvidar su cuerpo:
A raíz del confinamiento por la pandemia de Covid-19, se han multiplicado los recursos on-line de todo tipo, pero especialmente los del ámbito cultural. Si el enfermo es una persona que tiene interés por el cine, por ejemplo, se puede acceder al catálogo de las bibliotecas. Ver películas de hace años con los afectados puede suponer un buen ejercicio de reminiscencia. También se puede acceder a visitas virtuales de muchos museos de todo el mundo, si el enfermo está interesado en el arte.
Aparte de las actividades en el hogar, es muy importante también que los enfermos salgan de casa. En la medida de lo posible y acompañados -en función del avance de la enfermedad-, es muy saludable que paseen por entornos seguros y conocidos e, incluso, visitar algún sitio que les guste o algún equipamiento que les interese. Esto es bueno tanto para evitar el deterioro físico, como para mantener su cerebro activo con los estímulos exteriores.
En esta guía, podrá encontrar información muy completa y consejos muy útiles para cuidar a una persona con Alzheimer.